sábado, 14 de febrero de 2015

Y NO AMANECE. Juanillo Pérez



En la cabaña, aparte de otras muchísimas cosas, también de vez en cuando, nos daba por estudiar.
De esto va esta graciosa historieta.

Estábamos en el comedor todos juntos hablando del importante examen que teníamos al día siguiente, y en la necesidad de hincar los codos a tope desde ese mismo momento hasta la hora del examen, para salir victoriosos.
Nos aprovisionamos de café, Coca-Colas, Katovit y demás artilugios para estar bien despiertos toda la noche .
Así que manos a la obra. La mesa del comedor fue rápidamente desalojada de los restos de comida de una semana y quedó preparada para ser testiga de nuestra proeza estudiantil.

Recuerdo a nuestro Carlos, alzar el bolígrafo al cielo y pronunciar los conjuros y exaltaciones propios de la ocasión, que nos ayudarían y motivarían para el estudio.
Las primeras risas se produjeron cuando Carlos, a poco del maratón de estudio decidió irse a dormir, no sin antes oír las protestas de los demás compañeros de estudio.
Carlos decía que madrugaría y seguiría estudiando, hasta la hora del examen, que necesitaba descansar un ratito .-" Pondré el despertador a las seis". Y marchó a sus aposentos..
En fin, nos quedamos huérfanos en el estudio y como andábamos algo inquietos , decidimos gastarle una bromilla al bueno de Carlos.

Decidimos adelantar la hora de todos los relojes de la casa incluidos el despertador de Carlos y su reloj de muñeca . Y cuando sonara y creyera Carlos que eran las seis, en realidad eran las tres.
El cambio de hora fue todo un éxito y a la hora y pico de que Carlos se fuera a dormir, oímos sonar el despertador en su habitación. Nosotros cómplices de tan malévola broma, nos mirábamos unos a otros con una mueca de risa sostenida y aguantada.
Asomándonos con disimulo al pasillo esperábamos ver a Carlos salir de su habitación, y así fue.
Abrió su puerta y dirigiéndose al comedor, se sorprendió mucho de que estuviéramos todavía despiertos y estudiando.
Venga Carlos únete a nosotros.-" Joer, parece que he dormido poco" , decía Carlos, entre las risas disimuladas nuestras .

Al rato de estar por allí estudiando veíamos a Carlos algo mosqueado. " ¿qué raro, son las siete y está todavía de noche?"...
Ya aquello provocó unas risas y fue cuando Carlos descubrió por un reloj que tenía en el coche todo el montaje.
Ni mucho menos nuestro Carlos se lo tomó a mal. Aunque nos ganamos una cariñosa regañina suya. Pero, mirándolo bien, aquello le sirvió a Carlos para estudiar más y aprobar ese importante examen.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Extraños bichos. Paquito Ruedita


A Carlitos, como no podía ser de otra manera cuando hablamos de un tío tan buena persona, le gustan mucho los animales. Recuerdo que cuando estábamos en la cabaña, hablábamos muchas veces de una granja escuela y de otras historias relacionadas con la cría respetuosa de todo tipo de bichos.

Un día nos decidimos, y en el mercadillo callejero, compramos gallinas y patos.
! La cara que puso el profesor de inglés cuando escuchó a la cría de pato que Carlos llevaba en el bolsillo de la chaqueta¡

El profesor al que cariñosamente apodábamos "el botijo", nos dijo que no se podían llevar mascotas a clase y nosotros le respondimos que el pobre pato no tenía con quien quedarse y no tuvimos mas remedio que traerlo al aula.

El caso es que las gallinas crecían mas o menos felices junto a nosotros. Estuvimos muy unidas a ellas.....Tanto como para meterlas en casa cuando hacia frío. Unos días después nos dimos cuenta de que no había sido buena idea.

La Caponata fue una gallina muy especial. Con ella descubrimos lo que es el buche de un ave. El amigo Agustín lo llenaba con coñac utilizando un bote de cristasol y había que ver a esa gallina borracha cantando y dando vandazos por la puerta de la casa. Lógicamente al día siguiente la pobre tenia resaca y se pasaba horas subida a un alambre sin moverse y con dolor de cabeza.

A Carlos nunca le gustó que se maltratara a los animalitos, por lo que la mayoría de estas delictivas acciones fueron cometidas durante su ausencia.

Pues todo esto lo estoy contando para llegar al surrealista momento que vivimos Juanillo y yo cuando llegando de la escuela, normalmente, aparcaba el chrisler en una vereda próxima a la casa y andando ya cerca de la puerta del garaje, pudimos ver unos seres extraños que en un principio se me hizo difícil identificar.
Corriendo de un lado a otro, habían unos bichos de dos patas como palillos que tenían un cuerpo en forma de barco y una pequeña cabeza a uno de los lados.
Estos seres eran de diferentes colores. Los habían rojos, verdes, amarillos con motas azules, verdes con la cabeza amarilla y especialmente uno me llamó la atención porque era rojo con lunares blancos.

Cuando Juanillo y yo, que no dijimos nada porque no sabíamos que decir, nos acercamos de forma definitiva, nos dimos cuenta de que eran las gallinas, que habían sido pintadas con pintura acrílica de alta calidad. Unos botes que estaban en el garaje y que pertenecían a la Lola y al Jesus.

Os puedo prometer y prometo que aquellos bichos no parecían gallinas. La pintura había hecho que las plumas se apelmazaran y no sabría muy bien como describir lo que vimos.

En fin, una anécdota mas de la vida alegre y rústica que vivimos en nuestra época estudiantil.




Guerra de naranjas. Juanillo Pérez




Amigos, nuestra querida “Cabaña”, estaba en plena huerta, rodeada de naranjos. Os podéis imaginar el aroma tan bueno que se respiraba cuando , allá por abril, los naranjos florecían.

Esas noches primaverales, era toda una gozada, salir a la terraza e impregnarse de la fragancia del azahar que inundaba toda la huerta. En octubre. Ya teníamos naranjas , que por cierto eran “Navelinas” ricas, ricas. En la Cabaña, los víveres iban justos, justos, pero lo que son naranjas ,eso no faltaban. Nuestro querido casero, D Jesús , insistía en que cogiéramos de todo el huerto, las naranjas que quisiéramos. Pero lo que se le olvidó decirnos, es que por la parte izquierda de la Cabaña, solo tenía dos filas de naranjos, el resto de filas de naranjos eran del vecino.

Nosotros ignorábamos ese importante dato, y pensando que eran del señor Jesús, cogíamos a nuestras anchas naranjas del vecino. Menos mal, que, nuestro vecino, nunca nos pilló “in fraganti”, aunque nosotros ignorábamos que estuviéramos cometiendo hurto alguno. En fin, cosas que pasan. La Cabaña tenía muchos amigos, uno de los mas allegados era Pedro, de Alicante. Este amiguete, se merece ,el solo, la redacción de toda una historieta. Vivía en una pensión , muy cerquita del cruce donde los alumnos de la escuela solíamos hacer autostop, para que, algún alma caritativa nos acercara a la escuela, la cual, estaba dirección a Beniel a unos cinco o seis kilómetros de la gloriosa, bella e inigualable Orihuela. Bueno, al hilo de la historia, Pedro solía venir mucho por la Cabaña. Era un chaval muy majo, algo extrovertido y travieso. Pero esas cualidades no desentonaban, en absoluto, en nuestra querida Cabaña. Ahora, os preguntareis...... ¿Que relación tienen Pedro y las naranjas del huerto? Pues muy sencillo. Muchas veces ( no todas por cierto ), Pedro iniciaba una guerra de naranjas cuando venía y nos tiraba naranjas a los que estábamos en casa. De repente, nosotros, que estábamos tranquilamente dentro de la Cabaña descansando, veíamos entrar naranjas a toda velocidad por la ventana del comedor-cocina, y seguidamente unos berridos muy característicos de nuestro amigo Pedro. Nosotros, que nos quemaba el culo, no tardábamos en contraatacar a naranjazos que teníamos en el frutero, hacia él. La guerra empezaba así, pero terminaba todos metidos en el huerto a naranjazo limpio, unos contra otros. Y nuestras queridas gallinas, con la capitana " caponata " al frente, estaban en medio del fuego cruzado, corriendo de un lado hacia otro, intentando librarse de algún naranjazo. Lo mas gracioso es que, cuando íbamos a buscar a Pedro a su pensión, él insistía en que no contáramos nada a su casera, de las fechorías que siempre estábamos haciendo, porque él tenía una muy buena reputación, en su pensión. Pero cuando salía de allí, Pedro se desataba y desmelenaba por completo. No se entenderían las borregadas de la escuela sin sus intervenciones . Fumigaciones a los borregos con “mochilera”, paseo de bandera nazi, “esturrear” harinas y huevos en las “melondras” borreguiles........ entre otras muchas. En fin, que Pedro se las pintaba solo. Pero lo queríamos mucho y era como un “cabañero” más.

El Rugbi. Juanillo Pérez




Queridos amigos: La siguiente historia va de deporte. No siempre van a ser de cervezas, juergas y municipales para allá y para acá. Resulta que Vicky siempre ha sido muy deportista, era nuestro capitán y estrella en el legendario equipo de los “Cojones negros de Machín”. Recuerdo que para los partidos oficiales, hacíamos unos banderines conmemorativos, que nuestro capitán, se los entregaba al capitán del equipo contrario. (Para que os deis cuenta, lo serios que eramos cuando de fútbol se trataba).

Resulta que un día ( como otro día cualquiera ) estábamos en la cantina de la escuela convidándonos con " agua mineral de Espinardo", (cerveza “estrella de levante”, cuya fábrica está en esa localidad murciana), cuando se nos acercaron dos amiguetes del equipo nacional de rugby de la escuela. Querían que nos apuntáramos al equipo, ya que iban justos de gente. Nosotros ( Vicky y yo), les dijimos que no teníamos ni idea de rugby , a lo que ellos , restándole importancia ,nos dijeron que no había ningún problema,que nos enseñarían y que lo íbamos a hacer muy bien. A lo primero dudamos un poco, pero la verdad es que la idea nos seducía, y le dijimos que sí.

Decir , que el equipo de rugby de la escuela era toda una institución, jugaban campeonatos con otras escuelas universitarias e incluso en la liga nacional representando a Orihuela, y era un equipo con mucho caché. El equipo entrenaba durante la semana, un par de días, en el palmeral de Orihuela. Con lo que allí nos citaron para el primer entrenamiento.

Al llegar por la “tarde-noche” al campo de entrenamiento, y tras los saludos pertinentes a nuestros compañeros, los cuales eran todos conocidos de la escuela, nos dieron unas nociones básicas de este noble deporte. A Vicky le nombraron “tres cuartos”. Y a mi “talonier”. A saber que coño era eso. Nosotros entre bromas, nos reíamos, sin saber muy bien por donde iban los tiros.

Ni que decir tiene que nuestros compañeros de equipo eran chicotes fornidos, buena gente y muy sanotes todos.

Bueno, lo de tres cuartos, haciendo un símil al fútbol, viene a ser como el extremo veloz que corre la banda del terreno de juego. Es decir , los 3/4, son aquellos jugadores que agarran el balón y corren como gamos, por la banda, esquivando a los adversarios y a conseguir hacer un ensayo en la linea de portería del equipo contrario. Como Vicky era peso pluma y veloz, era su posición ideal. Lo de talonier se requiere mas pesaje. Ósea yo. Resulta que al comienzo de las jugadas, se forman las “melés” de los equipos, enfrentadas la una con la otra , y se entrelazan hombro con hombro. El balón “apepinao” se sitúa en el centro de las dos, y al equipo que corresponda, marca una jugada en secreto y el talonier es el primero en coger el balón y pasarlo al compañero, ya predeterminado por la jugada ensayada, y así empezar el juego. El talonier está en el centro de la melé. Va escoltado a cada lado, por dos compañeros fortachones que, sujetándolo del pantalón, lo elevan del suelo, lo giran hasta ponerlo en posición horizontal y nos lanzamos bravamente hacia la melé del equipo contrario. Situación que simula , a la época medieval ,a los bravos conquistadores de castillos y fortalezas, cuando habrían las puertas a troncazo limpio .

Yo pensaba que nos abriríamos la cabeza con los contrarios. Pero no. Lo que hacemos es apoyarnos hombro con hombro. Hay que decir , que, en contra a lo que pueda parecer, el rugby no es un deporte violento, sino para caballeros bien considerados. Jugamos varios partidos oficiales , pero la verdad es que el rugby nos ocupaba bastante tiempo y al final nos lo dejamos, ya que nosotros , que no lo había dicho antes, por aquella época , también jugábamos en la selección nacional de fútbol de la escuela. (Que a la postre era nuestro deporte favorito).

Con el fútbol , Vicky y yo nos fuimos a jugar a Valencia,( a la politécnica.) Y en un viaje, recuerdo, no se porque, nos trajimos un montón de camisetas de fútbol. Aparte ,también jugábamos mucho en el campus Universitario de Espinardo, y también fueron muchos los partidos que jugamos fuera del ambiente universitario. En aquella época entre cerveza y cerveza, también hacíamos algo de deporte.


ANÁLISIS QUÍMICO: “EL MAGNETOAGITADOR”. (Carlitos Sierra)




En unas prácticas de “análisis químico”, en la que para ver el contenido de carbonatos en una muestra de agua, hacía falta ir añadiendo “nitrato de plata” a la muestra en un vaso, previa la adición de unas gotas de “indicador”. Con una pipeta se van añadiendo gota a gota el “nitrato de plata” hasta que el agua cambia de color, y sin dejar de mover la solución … Y he ahí la cuestión de este relato, ya que para no mover todo el rato con una varilla, el vaso se pone en una base metálica que en su interior un disco metálico gira tras enchufarlo, y se le añade al agua una especie de supositorio, que no es otra cosa que un imán recubierto de plástico blanco: “EL MAGNETOAGITADOR”. Y, bualá!: éste gira dentro del agua ahorrándonos el estar con la varilla removiendo sin parar.

Pues Don Joaquín Moreno, que era de los profesores más competentes de la escuela, “Catedrático de Edafología”, pero también el de peor carácter y algo misógeno, nos tenía seriamente advertido que cada uno debería tener sus “magnetoagitador, y que el que no lo trajera, suspendería la práctica ese día... El caso es que a una compañera, no recuerdo si de nombre Carmen o Raquel, se le extravió el dichoso artilugio, y como mi agua era de poco carbonato, y yo terminé enseguida, pues le presté el mio. Pero nos pilló, y me llamó a su despacho al acabar en el laboratorio...Solo recuerdo que esto asustó más a mis compañeros que a mi mismo, pero no era para menos. Aquello fue poco menos que un consejo de guerra...-”Que si para aprobar tendría que cambiarme de escuela....”, que si se había enterado que me reía en clase del profesor de inglés,- (un día le pusieron en su mesa mi diccionario de inglés, que era de esos tamaño “mini”, y toda la clase se rió bastante cuando el profesor preguntó por su dueño y yo levanté la mano)...etc

En fin, que me defendí con toda la dignidad y respeto que pude, y yo creo que no lo hice mal, pues aquella asignatura la aprobé con una de las mejores notas de la clase, y fui de los pocos que con Don Joaquín mantuve una buena relación el resto de mi estancia en Orihuela, e incluso posteriormente.

PD: La última larga conversación que mantuve con él fue en una visita que trabajando de comercial de maquinaria de jardinería y elementos de riego, hice por la escuela. (El profesor de maquinaria agrícola me había pedido unos catálogos), y Don Joaquín me comentó, (e incluso me enseñó la documentación detallada a ver que opinaba yo ) , que se había inscrito como constructor y promotor urbanístico, e iba a hacer unos bungalows en un terreno que tenía en Bigastro....Justo esto fue al comienzo de la crisis inmobiliaria hace unos 10 años...No sé cómo le habrá ido...

martes, 10 de febrero de 2015

Finalmente aprobado en álgebra. Juanillo Pérez





Queridos amigos: Quiero contaros lo cuesta arriba que se nos hacía aprobar una asignatura puñetera donde las haya. El “álgebra” . (Aunque la culpa no creo que sea tanto de la asignatura como del profesor).

Era curioso ver como cuando llegaba el examen final de álgebra, se llenaba la escuela de viejas glorias del pasado, intentando, una vez más, aprobar de una puñetera vez la dichosa álgebra.

El día del examen , había más gente y más ambiente en la escuela, que en las mismísimas fiestas de San Isidro . Se producían los típicos abrazos entre amigos que hacía tiempo que no se veían ( pues desde el último examen final de álgebra). Y ya de paso se remitían para el próximo. El profesor, cuyo nombre no recuerdo, pero mi querido amigo Carlos, seguro que sí, le decíamos el “Panchito”, por su parentesco a los mejicanos de las pelis de “Pancho Villa”. Yo recuerdo, que el último año mío en la escuela, me faltaba por aprobar el álgebra de primer curso, y todas sus derivadas de cursos posteriores.

Bueno , como veréis, era una asignatura realmente jodida de aprobar. En fin , “caprichitos” del señor profesor, que se ve que disfrutaba, cuando se le llenaba la clase el día del examen, y luego, en las listas de 100 alumnos, aprobaban 5. Y la nota más alta era un 6.- Tela marinera...

Era gracioso ver el libro de álgebra. Las primeras hojas, trataban de los conjuntos y subconjuntos y todo ese rollo, ( aunque para ser sincero, todo el álgebra era un rollazo que te mueres ), estaban hechas polvo de tanto manosearlas. Las hojas de los temas centrales del libro, estaban trilladas pero menos, y en los últimos temas, las hojas todavía olían a nuevas. Nunca llegábamos a estudiar a fondo los últimos temas.

Bien, llegó el enésimo examen final de álgebra. Yo, como de costumbre,( pues algo sabía del tema), salí del examen, pues como siempre, con pocas esperanzas, pero bueno, eso no era novedad.

Resulta que al cabo de unos 20 días, corren rumores por la escuela que habían salido

las notas de esta asignatura. Bueno, no iba a ser yo quien fuera corriendo a verlas. Una nueva decepción estaba a punto de producirse. Recuerdo perfectamente la situación. Iba esa vez solo. Andando despacio hasta el tablón de notas. Daba la sensación que era como ese condenado a la orca, yendo a su triste final de la ejecución. A lo lejos se dejaban ver el manojo de folios grapados en el tablón. Efectivamente eran las notas de álgebra. Al llegar, me sale del alma un suspiro de desaliento, y con poca fe, me pongo a buscar por orden alfabético mis apellidos. No podía ser. Dejo el manojo de folios , y me retiro unos metros hacia atrás. Vuelvo otra vez a acercarme y a buscarme de nuevo en la lista. No puede ser! A continuación de mi nombre había un numero. Era la nota y ponía 5 ( aprobado). Pasaron varios minutos y mi mirada, solo estaba clavada en mi nombre y en el 5. Todo lo que pasó, inmediatamente al conocimiento de mi aprobado, fue muy raro. Raro y extraño. Estaba solo. Fue curioso. Había un banco junto al tablón de notas y me senté, como cayendo desplomado. Estuve un buen rato. En silencio, solo, con la mirada algo perdida, una respiración muy suave, casi imperceptible y con el cuerpo aplomado e inmóvil. Jamás, jamás había tenido esa sensación después de conocer una nota de examen. Yo siempre había dicho a mis amigos, que cuando aprobara álgebra íbamos a pillar una cogorza de campeonato. Pues, en ese momento, nada más lejos de la realidad. Recuerdo ese día, después de conocer la nota, ir a casa y acostarme a dormir sin compartir con nadie mi aprobado. Todo fue muy extraño. Ni yo mismo me reconocía. Serían cosas que a uno lo superan, y no sabe muy bien darles ninguna explicación.

Al despertarme, empezó la sensación de alegría a invadirme. Creo que estaba despertándome del sock recibido. Ya volvía a ser yo mismo. Empecé a contárselo a todo el mundo. Mi amigo Vicky también había aprobado. Esa noche iba a ser larga , muy larga. Decidimos coger todos nuestros apuntes de álgebra, que por cierto eran un buen tocho, y hacer , con ellos, una pequeña “hoguerita” en un solar colindante a nuestro piso. Como en otras muchas ocasiones , nuestros queridos amigos los municipales, no quisieron perderse nuestra fiesta, y llegaron pidiéndonos los “Dni” y recriminándonos nuestra conducta. En fin, como siempre.

Pero nosotros estábamos acostumbrados a estos avatares, y después de que todo se tranquilizara, y los municipales,nos dejaran... La noche era joven. Muy joven... Y la noche fue larga. Muy larga...

Orihuela, una vez más, fue testiga de una fiesta de órdago. La ocasión lo merecía, y mucho .

No todos los días apruebas una asignatura después de intentarlo tantos años.

PD: Me dice Carlos que el profesor se llamaba Juanjo, y que en un principio la asignatura “hueso” de la escuela era la “química” de Don Joaquín Moreno, pero que por envidia, el cálculo infinitesimal y el álgebra se subieron a la parra para quitarle ese dichoso puesto de honor. (Deshonor, diría yo).

Carlos tuvo más problemas con la parte de cálculo, que finalmente acabó aprobando en Albacete, y siempre decía que qué triste irte a “Orihuelica” a que te suspendan más duramente que si estuvieras en “Harvard”, “Oxford” o “Salamanca”, con lo que yo estoy totalmente de acuerdo.

jueves, 5 de febrero de 2015

El Ajofaifo. Juanillo Pérez


Queridos amigos: Esta historia trata de una mascota muy especial que cayó en nuestras manos de la manera quizás menos buscada. Resulta que estando viviendo en la casa de la montaña, Paco nos trajo un perrito que, en su casa no podía estar. Era un cachorrillo muy chulo. Nos decía Paco que era un Foxterrier de raza. Eso a nosotros nos daba igual. Nosotros con mucho cariño lo aceptamos y empezamos a buscarle nombre. Que si Sultán, Lince , Robi.... Bueno, al final de entre las mentes pensantes surgió el nombre de ,” Ajofaifo”. ( inspirado en un arbusto de hoja caduca llamado azofaifo, procedente de China).

El perrito era muy cariñoso y enseguida nos conquistó, con su meneo de culo, y lametones, cada vez que le llamabas. Siempre que salíamos de casa y se quedaba de guardián, nos daba mucha pena porque el pobrecillo se quedaba llorando. Y , como eramos mas buenos que el pan, decidimos que iba a ser uno mas de la cuadrilla, y lo llevábamos a todas partes con nosotros.

Recuerdo en la escuela que era toda una atracción. Se corría el claustro en un santiamén.

Como era un cachorrillo muy nervioso, la mayoría de veces, para que no le pisaran o se perdiera, nos lo metíamos dentro de la cazadora y él sacaba su cabeza, y con las orejas tiesas ,siempre atento a todo lo que pasaba. Enseguida le buscamos trabajo. Nos dimos cuenta que era el gancho perfecto para ligar. Nuestras simpáticas compañeras de la escuela ,siempre se acercaban a acariciarlo y decirle cositas, situación que nosotros no desperdiciábamos para preguntarles que qué hacían esa noche. Situación que ellas, tampoco desaprovechaban para darnos calabazas en la mayoría de las veces. ( No en todas, todo sea dicho ). Recuerdo los jueves en murcia de marcha, que nuestro Ajofaifo hacía su trabajo perfectamente y ligábamos más que nunca.

Un día nos decidimos llevarlo al veterinario , para el tema de vacunas y demás. Nos quedamos de piedra cuando nos pregunto, el veterinario, que como se llamaba, a lo cual respondimos: Ajofaifo. Deja el hombre todo lo que estaba haciendo, y levantando la mirada hacia nosotros nos dice muy serio -" será Ajofaifa no? No veis que es una perrita. Nos quedamos a cuadros. Nosotros como le veíamos algo colgar y era un cachorrillo, y además más empanaos que Abundio, pues nos pensábamos que eso era su miembro viril. Sin embargo nos aclaró el veterinario que aquello era su ombliguillo. Bueno, nosotros no estábamos ya dispuestos a cambiarle el nombre y siguió llamándose Ajofaifo.

Recuerdo en una ocasión, llevárnoslo al cine de la antigua CAM de Orihuela a ver una peli. Fue una risa. Lo llevábamos como de costumbre dentro de la cazadora y le escondimos para que el portero no lo viera. Lógicamente si lo ve, pues no nos hubiera dejado entrar . Al poco de empezar la película, con el cine a oscuras, empieza a aullar la perrita, a lo cual, el acomodador, mosqueado alumbra con su linterna a donde estábamos sentados. Y nosotros con carita de no haber roto un plato, pudimos despistar al señor acomodador. Al rato se nos escabulle Ajofaifo y se nos escapa por el cine. Madre mía la que se va a liar , pensamos. Efectivamente. Se formó un gran revuelo, a lo que el acomodador, que ya nos vigilaba de cerca, decide echarnos del cine entre risas

de todo el público, y abucheos al señor por echarnos.( El pobre hombre pensaría:-” ¿qué culpa tendría él para merecerse esto?”)

De todos nosotros, al que más cariño tenía era al Vicky, ( que por cierto, el cariño era mutuo). Siempre dormía en su cama y siempre estaban jugando juntos. La verdad, que vivía como un “marajá” nuestro perrito. Al terminar el curso. Vicky se lo llevó a Águilas y allí pasó a llamarse Linda.

Ya nunca más volvió a Orihuela. Se quedó en casa del Vicky, con sus padres, los cuales, lo cuidaban de maravilla. Y era mejor que ya no se moviera de allí y se convirtiera en “Linda la aguileña” . Allí, tuvo mucha descendencia, y fue muy feliz todos los años que Dios le dio , que fueron muchos. Nosotros, cuando íbamos a Águilas, a casa del Vicky, la llamábamos, y se ponía loca de contenta ( y nosotros también) , venía a nosotros moviendo el culillo y dándonos lametones, como nos hacía cuando era cachorrillo/a. Lo que no sé es si se disfrazó algún año en los famosos carnavales aguileños, eso es algo que nos lo tendrá que aclarar Vicky...