miércoles, 4 de febrero de 2015

Viaje al Calderón. Juanillo Pérez





Queridos amigos: La siguiente historia, bien reciente en el tiempo, transcurre en el año 2014. Una excursión cabañera al “Calderón”, de la cual nos vinimos con el firme compromiso de repetirla todos los años.

Fue el día 5 de abril, sábado, y quisimos quedar bien tempranito para aprovechar el día de convivencia plena entre unos amigos que se quieren mucho. Es decir : nosotros.

El punto de reunión fue la “Venta del Olivo”. Julio salía de Guardamar y recogía a Paco en Orihuela. Carlos, que estaba en su campo, se desplazó directamente a la Venta del Olivo. Y yo esperé en la “Venta del Empalme” ( Archena) a Julio y Paco,para reunirnos después con Carlos. Bueno, después de los cafés pertinentes, partimos rumbo a “los Madriles”, pensando en hacer escala en la bonita villa de Uclés (Cuenca).

El viaje, como no podía ser de otra manera, fue de lo más ameno, risas por aquí, carcajadas por allá, así fuimos atravesando la muy noble tierra manchega. No faltaba, por supuesto, nuestro recuerdo mas cariñoso hacia nuestros queridos calasporros, que, por unos motivos u otros, no se apuntaron a la excursión.

Una vez en Uclés, villa histórica donde las haya, paramos para almorzar en el bar " la Posada de Pedrín" sita en la plaza mayor de la villa. La villa de Uclés , para el que no haya tenido todavía la fortuna de visitarla, dispone de un monasterio de tal talla, que se ha ganado, con todo merecimiento, el sobrenombre de "el Escorial de la Mancha." Fue sede de la orden de Santiago durante la reconquista. Y a lo largo de su dilatada historia, ha sido de todo: monasterio, fortaleza, cárcel, hospital...... Ya en estos últimos años ha sido seminario menor de la diócesis de Cuenca.

No puedo pasar por alto el nombramiento, dentro de las dependencias del monasterio, por parte de nuestro maestre D. Carlos Sierra Martínez, de “Caballeros de la ilustre orden de Santiago”, en su versión actual de “Orden del Camino de Santiago”, con el compromiso de hacerlo efectivo en un futuro próximo. (A esta orden pertenece por ejemplo el famoso párroco de “Melide”). Emocionante!... Bueno, después de este pequeño inciso en el monasterio , y una breve visita por las bonitas calles medievales de Uclés, volvemos al bar de Pedrín. Unas cervecitas y bocatas nos vinieron de perlas para tomar fuerzas y prepararnos para la conquista de Madrid y hacerla cabañera. Julio y Paco ,desde el principio de la excursión, iban presumiendo de camiseta del “Atleti”. Lo cual, delataba, a que íbamos los cabañeros a la capital de esta gloriosa España.

Bueno, nuestra llegada a Madrid era inminente. No hay nadie que sepa moverse por Madrid como nuestro Paco. Y nos fuimos directos a su barrio. San Juan Bautista.(San Chinarro). Allí , nuestro querido Paco, nos enseñó el lugar donde vivió su tierna infancia, el parque donde jugaba al fútbol y canicas, el cole donde iba...... En fin, una visita muy nostálgica y emocionante. Pero para emocionante la visita al bar “ San Juan”. El dueño, amigo de nuestro Paco. enseguida nos trató de maravilla. Allí cayeron unas cuantas cervezas con tapas de calamares, pistos madrileños, papas bravas...

Nos dimos un pequeño homenaje de bienvenida a Madrid. Dejamos el bar, y continuamos la fiesta con una suculenta comida en el banco de un parque del barrio, con unas “delicatesen” traídas de nuestras tierras.

Dejamos el bar, y continuamos la fiesta con una suculenta comida en el banco de un parque del barrio, con unas “delicatesen” traídas de nuestras tierras. Tortillas, lomos, patatas, olivas, sándwiches y mucho mas, todo regado con mucha cervecita. Entre cervezas y tapas, las horas van pasando, y nos proponemos coger el coche y dirigirnos al calderón. Es Paco quien coge el coche y, moviéndose como pez en el agua, en un santiamén estábamos aparcados cerquita del campo de fútbol. Llegamos con tiempo “sobrao” para empaparnos e involucrarnos de lleno, del alucinante ambiente colchonero que se respiraba por los aledaños del estadio. Nos metimos en un bar,cómo no!, lleno de gente atlética, y nos pillamos unas cervezas. Ya en la puerta disfrutábamos del ambientazo que allí se vivía. Al poco tiempo, ya estábamos en cola para entrar al campo. Si en la calle había ambiente, dentro del estadio era la locura. Alguien que vaya al campo, y no sea del Atleti, termina sucumbiendo a la fiebre “rojiblanca” y animando a los colchoneros.

El campo se llenó. Jugaba contra el “Villarreal” y ganó el Atleti 1-0. Las entradas las sacó Paco con antelación, y estábamos sentados en el segundo anfiteatro del fondo sur. Justo encima de la peña “Frente atlético” . Alucinante!. Después del partidito, cogimos el metro y nos colocamos en el centro. Una vueltecita por Sol, Plaza Mayor, Carrera San Jerónimo, Cibeles , Neptuno......... Alternando con visitas a los barecillos del lugar. El día iba resultando simplemente perfecto en todos los sentidos. Ya al anochecer , volvimos al metro de vuelta al Calderón. Una vez en el coche, tomamos un bocado como cena, de lo que nos sobró de la comida, y emprendimos el viaje de regreso. La aventura continuaba.

En el viaje de vuelta no faltaron largas conversaciones llenas de entusiasmo entre los cabañeros. Entre el buen ambiente reinante, íbamos haciendo kilómetros, y al llegar a la Gineta (Albacete) ya de madrugada, decidimos parar a descansar y tomarnos un cafetito calentito, en un área de servicio , junto la autovía. Y Julio y Paquito seguían, con sus inseparables camisetas del “Atleti”, que les habían acompañado toda la jornada. El día iba llegando a su fin. Una pena. Creo que todos estábamos tristes de que esta preciosa aventura estuviera llegando a su final. En un abrir y cerrar de ojos , nos colocamos de nuevo en el punto de partida. La Venta del Olivo, que daba la sensación de haber estado en aquel lugar hace varios días antes, y sin embargo había sido por la mañana cuando partíamos de allí.

Nos despedimos con fuertes besos y abrazos de nuestro Carlos. Y continuamos viaje hacia la otra venta sita mas abajo , la del “Empalme”, donde me despedí igualmente de Paco y Julio, con la promesa de repetir la excursión el próximo año, con otra visita al Calderón , y a ser posible con la compañía de nuestros calasporros. En fin, fue todo un día lleno de grandes momentos y emociones los cuales hacen que te sientas mas vivo que nunca.

Gracias a Dios por llevarnos y traernos de Madrid y pasar un día inolvidable .


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